sobre la autoestima , la verguenza y la culpa..


 Por autoestima entendemos esa autoevaluación que expresa aprobación/desaprobación.

La autoestima es el aprecio o consideración que un@ tiene de sí mism@

La autoestima es una experiencia íntima: es lo que pienso y lo que siento sobre mí mism@,

No es lo que piensa o siente alguna otra persona acerca de mí.

 

 

La familia, la pareja y l@s amig@s pueden querernos y valorarnos mucho, pero aun así cabe la posibilidad de que yo no me quiera,los demás  pueden llegar a admirarnos y aun así , nosotros vernos  como alguien insignificante.

Es posible  proyectar una imagen de seguridad y aplomo que engañe a todo el mundo y aun así temblar por  sentimientos de insuficiencia.Es posible satisfacer las expectativas de otros y aun así fracasar en la propia vida.

Recibir  todos los” honores” y aun así sentir que no se   ha conseguido nada.,y levantarse cada  mañana con un doloroso sentimiento de fraude y un vacío interior.

 

 

 

 

Todas las personas, nos hacemos una idea de lo que es la autoestima,

hasta las menos dadas a la introspección y a observar a los demás.

 

 

 

 

En la autoestima participan no sólo sentimientos, sino también pensamientos y actitudes, también es  fuente de motivación porque puede permitrnos afrontar situaciones adversas, y porque posibilita la cicatrización rápida de las heridas al amor propio.

Todo fracaso es, desde el punto de vista emocional, doloroso.,cuando alguien se dice indiferente al fracaso, está  apelando  a la negación para no sentir miedo, pues el fracaso da miedo: implica una disminución  o una pérdida en algún sentido-

 

 

 

La autoestima incluye facetas que tienen cierta independencia entre si,es posible tener una buena autoestima en el terreno intelectual que contraste con una frágil en lo afectivo. Puede variar en distintos planos: laboral, afectivo, intelectual, corporal, sexual.

Es probable que un éxito o un fracaso en una faceta tenga consecuencias en los otros. Es difícil que ciertas heridas narcisistas no nos afecten en  otros planos, la buena noticia es que  también irradian los logros!.

Los celos ,por ejemplo, implican miedo. Miedo a perder una relación o un lugar privilegiado o exclusivo. Las personas celosas nunca disfrutan de su alegría: se limitan a vigilarla.

 André Comte-Sponville señala: “El envidioso querría poseer lo que no tiene y otro posee; el celoso quiere poseer él solo lo que cree que le pertenece”.

 

Los celos patológicos se basan en una concepción errónea de lo que es una relación afectiva, tanto si es amorosa como de amistad. Esos celos parten de una concepción primitiva: amar consistiría en poseer, y aceptar el amor de un celoso o celosa sería aceptar la sumisión a su posesividad.

 

El cachorro humano es el más dependiente, tal vez porque no tiene que aprender a volar y cazar por su cuenta, sino que debe incorporar el mundo cultural, que se transmite por el habla y la escritura.

Esa dependencia e  indefensión, originan un apego duradero a los primeros objetos de amor, un deseo de fusión nunca saciado. En toda persona  adulta perdura ese bebé  que aspira a la unión total con el otro.

 

 

 

Georges Bataille lo dice a propósito del erotismo. Cada ser es único, irrepetible; su nacimiento, su muerte y los acontecimientos de su vida interesan e implican a otros, pero se nace y se muere solo. Entre un ser y otro hay un abismo, que el erotismo tiende a anular.

 

 

Las personas con baja autoestima parecen “mansas”, pero pueden ser  muy quisquillosas. No soportan la crítica que les hace peligrar lo que creen que tienen; la crítica les amenaza, en eso  pueden llegar a parecerse a las personas soberbias.

El “síndrome del impostor” puede ser crónico en sujetos con baja autoestima, quienes suelen pensar que no están a la altura del reconocimiento logrado.Padecen una ansiedad permanente en el cumplimiento de sus tareas.

Esta ansiedad los expone a estados depresivos aun a pesar de éxitos notables. Su incomodidad ante el éxito se basa en que éste les produce “disonancia cognitiva”, producto de la contradicción entre la idea que tienen de sí mismos y la mirada de los otros. Si bien necesitan los logros, les temen porque los colocan ante una enorme exigencia.

Como en todas las cosas, podemos y  debemos encontrar aspectos positivos, y saber que  siempre hay aspectos  que se pueden mejorar.

Una baja autoestima puede  tener aspectos beneficiosos, la modestia favorece que aceptemos a los demás y sus puntos de vista.

Por el contrario, una elevada autoestima puede hacer que no se tengan en cuenta, ni siquiera se escuchen ,  las informaciones del entorno y, si bien estas personas  soportan   “mejor” los fracasos, esto se debe a que los atribuyen a causas ajenas, al “empedrado”, no se cuestionan , y para evitar cuestionamientos, suelen rodearse de halagador@s, lo que puede conducirles a perder contacto con la realidad, fomentando actitudes omnipotentes.

El infantilismo y la victimización son dos modos de la irresponsabilidad.

 

 

Hay quien posa , de despreocupado, cuando en realidad es un inmaduro perpetuo.

Hay quien está tan por encima de la culpa que llega a autoproclamarse mártir.

La necesidad de protección es legítima,: otra cosa es pretender, ya adultos, los “privilegios” propios de la etapa infantil. El infantilismo combina una exigencia de seguridad con una avidez sin límites, y a la vez evita cualquier  responsabilidad y obligación.

No renuncia a nada: No importa si el petróleo se agota, si el calentamiento global aumenta: soy un niño!!.

 

 

 

 

 

 

La autovictimización es la tendencia a concebirse según el modelo de los damnificados; convertirse en inimputable.

Pero defender mi autoestima, mi libertad, no equivale a colocar a los demás en estado de dependencia, de inferioridad o convertirles deudores respecto de mí.

Si trato mal a alguien por ejemplo: “no debería”, me digo, ir por el mundo atropellando a los demás y siento un malestar, pero que es . ¿Culpa o vergüenza?

 En la culpa, incide mi autocrítica; puede saldarse  pidiendo disculpas.

En la vergüenza , en cambio, está en juego el qué dirán: qué dirán los otros y, también, qué diré yo de mí.

A veces la vergüenza nace de mi propia mirada. No soy lo que esperaba. Incluso cuando nace de la mirada de los demás, se arraiga en lo más íntimo.

La vergüenza pertenece a la dimensión del ser, mientras que la culpa pertenece a la dimensión del hacer.

La vergüenza devora las raíces de la autoestima en forma más corrosiva que la culpa. Puede amenazar o destruir la confianza. La otra cara de la vergüenza es el orgullo, propio de una autoestima lograda y saludable.

 Freud relacionó culpa y vergüenza: la culpa se genera cuando se transgreden las restricciones impuestas por el superyó, mientras que la vergüenza deriva de una distancia con el ideal de como quiero ser  o creo que soy 

La vergüenza se diferencia de la culpa en que no se trata de una falta a propósito de un acto, sino de una mirada ante la cual la persona deja de sentirse digna.

La vergüenza inhibe la capacidad de acción y de imaginación.

La soberbia encubre la vergüenza mediante la construcción de una imagen excepcional, única y omnipotente.

 La vergüenza es un sentimiento social,concierne a aquello que constituye a las personas como miembro de una sociedad, afirmando su singularidad y su pertenencia, confronta al sujeto con la mirada de los demás.

 Esta mirada puede obligar a hacer concesiones para mantener un vínculo con l@s otr@s., a veces , sirve para evitar  separarse de ciertas normas y valores propias de su grupo,  pero también expresa conflictos en una sociedad que excluye a algún@s de sus miembros.

La vergüenza puede ser el índice del  deseo de pertenecer a un grupo sin ser reconocido por él.

Se sabe que la influencia de las personas significativas, en particular de los vínculos familiares tempranos,  son muy importantes en la formación de la identidad propia, de sentimientos de adecuación, de valía personal, pero no son los únicos y absolutos determinantes de la imagen que nos vamos formando de nosotr@s mism@s.

Los niveles de autoestima dependen de cómo cada persona vive sus experiencias,sus éxitos y sus fracasos, y afortunadamente se pueden cambiar!

                                                                           No somos una realidad estática .

Las bases de la psicoterapia proponen que las personas consigan sentirse mejor con ellas mismas y con las demás,  facilitando el  autoconocimiento y la autoaceptación para favorecer el fortalecimiento de la propia identidad ,permitiendo mejorar el  autoconcepto , y los sentimientos adecuados de competencia y valía personal.

 

“La autoestima, como un sitio web, alguna vez estuvo en construcción, cada tanto es actualizada y está siempre on line, a menos que se quede colgada”  ( Luis Hornstein )