LA PSICOLOGÍA DEL SELF


 Desarrollos actuales del Psicoanálisis 

LA PSICOLOGÍA DEL SELF

 

Heinz Kohut  ha sido uno de los más distinguidos investigadores y teóricos contemporáneos en el campo del psicoanálisis, pertenece a lo que pudiéramos llamar la vanguardia psicoanalítica, ese grupo de investigadores que ha cubierto nuevos panoramas sobre la condición humana, como  las manifestaciones del narcisismo patológico.

Es necesario  olvidarse, por un momento, de los conflictos que las fuerzas pulsionales puedan generar,  para volver la vista hacia el campo mismo donde interactúan y  ese  campo es el SELF

 

 la autoconcepción de la persona,el autoconcepto

lo que hace que el individuo se conciba como un todo articulado.

 

El tipo de patologías a las  que se enfrenta Kohut son aquellas  en las  que el self está fracturado y el paciente se presenta como afectado por baja autoestima, hipocondría, depresión, desgano ante las tareas de la vida y un temor vago a la desintegración del SELFimages (16)

En The Restoration of the Self se propone explicarnos cómo  proceder para restaurar un SELF  fracturado por experiencias traumáticas ocurridas en su periodo formativo, es decir, por heridas  que han dejado huellas profundas no cicatrizadas en el self del paciente

 

 

¿Cómo sugiere Kohut que debe llevarse a cabo la restauración de un SELF  fracturado para que se realice la cicatrización profunda?;propone el método llamado empático-introspectivo

El criterio de salud para Kohut es que la persona consiga expresar algo genuino de si mismo, que encuentre algo suyo, algo  que le haga sentir bien consigo mismo, que disfrute con algo, que tenga un proyecto, ganas de vivir, entusiasmo,

aunque no esté tan bien en los otros aspectos

 

 ¿Pero como se lleva a la práctica todo esto?

Kohut introdujo avances esenciales, al “sumergirse” en las experiencias del paciente y aplicando a  la vez la comprensión y la explicación.El reconocimiento de la importancia central de la exploración de las experiencias subjetivas del self no hubiese tenido lugar si no se hubiera re-enfatizado la empatía como el método básico del psicoanálisis.Se  ha  dado a la empatía muchos significados, se le ha equiparado con frecuencia a una especie de sintonía o  concordancia afectiva.

Kohut  la definió  como “un modo de conocimiento específicamente acorde con la percepción de configuraciones psicológicas complejas” (Kohut, 1971)

Desde la perspectiva de la psicología del self, si bien  la concordancia afectiva es el primer paso en el proceso empático, La sintonía afectiva es la capacidad de mover el foco de atención desde el comportamiento  a los motivos del mismo, si no tuviéramos esta capacidad nuestra comunicación se daría solo a nivel de los comportamientos manifiestos

 

La concordancia afectiva es necesaria  para ser capaz de acceder al mundo interno de l@s  otr@s, pero una vez allí, es la  empatía  como una forma de conocimiento,  lo que permite a la  analista  acompañar las experiencias subjetivas del pacient@,   no sólo acceder a comprender  los afectos que motivan su conducta, sino también la naturaleza de los conflictos y las formaciones que conforman  toda la  experiencia del self. Esto es lo que Kohut quiere significar cuando dice que la empatía es un modo de conocimiento específicamente acorde con la percepción de configuraciones psicológicas complejas.

El impacto del modo de escucha empática y el modo de respuesta interpretativa  en el proceso de la psicoterapia, el  concepto de objetos del self y el reconocimiento de las transferencias de objetos del self ,  posibilitan  al analista permanecer en contacto con las experiencias subjetivas del paciente,La interpretación tiene cabida,  aunque no el  sentido del psicoanálisis  tradicional, tiene cabida cuando el terapeuta, habla de forma interpretativa, utilizando  el vocabulario de comprensión y explicación de las experiencias subjetivas del paciente  sin dejar de mantener la perspectiva de escucha empática.

La empatía es alcanzada con mucha dificultad ,puesto que mantenernos en una visión “desde dentro” de la vida interna del otro no es nuestra forma habitual de escuchar.

Como analistas se trata también  de estar atentas al hecho de que  tendemos a responder a los  pacientes con opiniones que están formadas de antemano por nuestro conocimiento de la psicopatología y del  desarrollo de la personalidad y por nuestra comprensión de lo que sería lo mejor para el paciente.

Para lograr una total inmersión en las experiencias subjetivas del paciente, y tener una perspectiva empática, debemos sobrepasar las fronteras de nuestro propio  mundo psicológico, formado por nuestra historia personal,  las peculiaridades de nuestras angustias y defensas  y  también por nuestra  formación teórica.

Tenemos  que ser capaces de observarnos y cuestionarnos a nosotr@s mism@s como analistas.

Este tipo de diálogo terapéutico se caracteriza  por la activa participación del terapeuta en el descubrimiento de lo que el paciente va experimentando, por eso es imprescindible  que el terapeuta no trabaje con ideas preconcebidas acerca de lo que le pasa al paciente, ni con la seguridad de que tiene  una comprensión acertada de las experiencias del paciente, sin que éste lo verifique.Porque esta forma de intervención,  que se hace desde la empatía, no constituye una interpretación, ni una confrontación, ni un desafío a lo que el/la paciente siente y piensa.

Porque, en contraste con otras formas de comunicación en psicoterapia, como  peguntar incesantemente con el fin de  que aflore lo reprimido, o quedarse mudos y hablar solo  cuando se considera que se ha alcanzado una profunda comprensión de lo que al paciente le pasa, esta manera de hablar, trasmitiendo comprensión,  permite una entrada cuidadosa en aspectos que pueden resultar dolorosos, contradictorios o vergonzantes(o todo a la vez) para la persona, sin aumentar por ello  las resistencias.

Esto es lo que caracteriza a la  forma de comunicar interpretativa y lo que la distingue  de la  “interpretación” del  psicoanálisis tradicional.

Se ha cuestionado si  en este tipo de diálogo,  donde aparentemente no se “escarba” en busca lo que está reprimido, solo se  trabaja con lo que es consciente para el paciente, pero este tipo el diálogo terapéutico tiene gran impacto en aspectos no conscientes, en las resistencias y defensas, porque permite la entrada de aspectos dolorosos de la conciencia, expande la capacidad de darse cuenta, el auto- conocimiento.

 

 

 Anna y Paul   Ornstein  consideran que el sentirse verdaderamente comprendido es una experiencia extremadamente  poderosa .

 

 

 

El sentirse comprendid@ aumenta la cohesión del self, el sentirse comprendid@  permite explorar los afectos, temores  y deseos que habían sido “guardados”

por que representaban  una amenaza para la cohesión.

 

 

Por esto, en  la psicología del self las defensas no son consideradas obstáculos,  son vistas como  la manera   que un self débil ha encontrado para protegerse.

 

Estar muy  atent@  en captar,  no  solo lo que al/la  paciente  le causa dolor , sino también aquello que le calma , le tranquiliza, lo que hace para mitigar  su angustia, y comprenderlo como  un recurso legitimo,  un salvavidas, es lo que la persona ha logrado construir para poder salir adelante.

Este clima nos ofrece la  oportunidad de ser un  “otro” para el/la paciente con el que construir y reparar,  la oportunidad de cumplir la función de un objeto del self  que no han podido cumplir en su momento las figuras  familiares.

Algunas personas necesitan especialmente confirmar que pueden  hacer impacto en  los demás  que son capaces de  ejercer  una influencia que afecte al otro en alguna forma deseada., una sensación personal de ser competente en la relación, en el vínculo, en definitiva en lo social.

La empatía  con esta necesidad de impacto en el paciente tiene lugar cuando el/la psicoterapeuta se permite ser impactad@ 

Se pueden tener  y se deben en cuenta las opiniones del pacientx sobre el proceso mismo de la psicoterapia, se pueden  efectuar los cambios oportunos,  y esto a la vez  le puede servir  al paciente para sentir y saber  que ejerce un impacto dentro de la relación terapéutica

La mirada  del otro nos puede fragmentar

cuando solo se fija en lo que nos falta, en lo que hacemos mal.

 

Las personas  tenemos  que sentir que somos  aceptadas en nuestra totalidad, como personas, con nuestros rasgos negativos también,  aunque siempre hay aspectos parciales que se podrían  mejorar.

Para esto  es imprescindible que el analista tenga tolerancia con los  propios rasgos desvalorizados como terapeuta y como persona.

En analista  se compromete, y cuando  el  paciente  puede sentir que realmente le importa a la analista, consigue una representación de si mismo positiva, así, el compromiso del analista propicia sentimientos de valía personal en el/la paciente.

La implicación terapéutica incluye  comprensión, reconocimiento, validación, normalización,   todo esto  disminuye los procesos defensivos.

El reconocimiento del paciente por parte del terapeuta empieza con la sintonía con sus afectos, sus necesidades, su ritmo y  su nivel evolutivo de funcionamiento.A través de la sensibilidad hacia las necesidades del pacient@, el /la analista  podrá  acompañarle  hacia aquello que le angustia

Puede haber habido ocasiones en la vida de una persona  en las que sus sentimientos y/o necesidades hayan sido reconocidos pero no validados.

La validación comunica  que sus afectos, defensas, sensaciones físicas o patrones de conducta están relacionados con algo significativo en su experiencia:

Son legítimos.

 

La validación establece un vínculo entre la causa y el efecto, valora la idiosincrasia individual, su forma de ser, y de reaccionar ante  lo que le haya ocurrido, mediante la validación ,  se le apoya  en la valoración de su experiencia fenomenológica.

El propósito de la normalización es conseguir un cambio en la forma en que las personas categorizan o definen su experiencia interna, o sus tentativas conductuales,  cuando las definen desde la patología, desde la perspectiva de que “algo anda mal en mi”, la normalización propicia un cambio hacia  una perspectiva que respete el intento arcaico de resolución de problemas.

Puede  el terapeuta oponerse a mensajes sociales o parentales tales como “eres un estúpido por estar asustado” con mensajes como: “cualquiera estaría asustado en una situación así”.

Muchos flashbacks, fantasías rocambolescas, pesadillas, así como mucha confusión, pánico y otras reacciones, son  normales  cuando se tienen que afrontar fenómenos en situaciones anormales.

Es imperativo  comunicarle que su  experiencia es  normal, que  es comprensible que haya actuado o se haya sentido así,  que es la reacción que mucha gente tendría si se encontrara en la vida con experiencias similares.

El terapeuta protege y facilita la integración del afecto al proporcionar una oportunidad para expresarlo, contenerlo y/o entender la función de tales dinámicas. El grado en el cual un individuo observa a alguien y lo que  espera de él, que  sea fiable, consistente, que sea alguien en quien apoyarse o del que  se podría depender, es directamente proporcional a su necesidad  de protección,  seguridad y contención.La idealización o la dependencia de alguien no es algo necesariamente patológico,  reflejan necesidad de ser aceptado y protegido , si la  etiquetamos como patológica negamos su naturaleza como necesidad  esencial de relaciones que proporcionen un sentido de estabilidad, fiabilidad y dependencia.

En psicoterapia el terapeuta reconoce las necesidades del paciente, puede reconocer esa necesidad de idealización, o la necesidad de tener una confirmación de la experiencia, que se manifiesta a través del deseo de estar en presencia de alguien que es similar a él, que le  entiende porque él o ella han tenido experiencias parecidas y cuya experiencia compartida sirve de confirmación.

En ausencia de experiencias de  reconocimiento y aceptación satisfactorios, la expresión de la necesidad  autodefinición , a veces , puede tomar formas tales como las observadas en las personas que empiezan sus frases con “No..” incluso cuando están de acuerdo, o se enzarzan de forma constante en discusiones o competiciones,

a menudo lo hacen  para definirse  como diferentes  de los otros,

para mantener un sentido de su propia integridad.

Las confrontaciones, hechas desde la empatía, con consideración y afecto pueden  también formar  parte del reconocimiento. El objetivo de estas confrontaciones  puede ser reconocer la existencia y luego el significado de comportamientos, de sentimientos, y están  relacionadas  con el descubrimiento psicológico por parte del paciente  de la función psicológica su comportamiento, sentimiento o reacción defensiva, y se acompañan  con  la validación  de su significación arcaica.

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El proceso de la psicoterapia  y la relación terapéutica ha sido abordado  (y caricaturizado), desde el cine en numerosas ocasiones,  hay una película  que,  a mi entender ,ofrece especialmente  al espectador la oportunidad de reflexionar sobre cuáles son los aspectos primordiales en cualquier proceso terapéutico.

 Mumford:

La historia narrada en esta película se desarrolla en Mumford, una ciudad con el mismo nombre que el joven psicólogo que decide instalarse en ella y ejercer profesionalmente como terapeuta.

El doctor Mumford ofrece a sus pacientes una terapia basada en el sentido común, donde éstos se dejan seducir por la capacidad de escucha y por la sorprendente franqueza de este terapeuta.

En poco tiempo consigue hacerse famoso al ganarse la confianza de la gente de Mumford, eclipsando el trabajo de los dos psicólogos que llevan años atendiendo a los habitantes de esta ciudad. Cuatro meses después de su llegada a Mumford, Mickey Mumford es el psicólogo más popular de la ciudad por sus poco convencionales métodos.

Entre sus clientes se encuentra Henry Follett, el farmacéutico, que tiene tórridas fantasías sexuales., Althea, compradora compulsiva, que guarda cientos de  cajas de todas sus compras,  Nessa, una estudiante obsesionada con las revistas de moda., y  Skip  un joven multimillonario que inventó un módem, y que no tiene amigos, pues

cree que quien se le acerca lo hace puramente por  interés, por eso le pide a Mumford que sea su amigo, no su analista,  y le expondrá sus problemas mientras juegan lanzándose pelotas.

Acude también Sofie, una mujer  recién separada, aquejada de fatiga crónica,  a la que no tratará en su despacho, sino saliendo a pasear juntos para que se encuentre más a gusto, estos  largos paseos por la ciudad que le permiten averiguar la raíz del problema de Sofíe y el tipo de vínculo que mantiene con su madre.

La metodología de Mumford es muy poco ortodoxa, pero abre la puerta a nuevas posibilidades.

Volviendo al  joven y solitario Skip, es un excéntrico personaje que cautivará por su sencillez y su historia carencial al propio Mumford. A lo largo de la película, estos dos personajes mantienen entre sí una relación especial que no puede enclavarse únicamente en un marco terapéutico, hecho que propicia que el doctor Mumford cometa, desde el punto de vista profesional, alguna falla ética interesante de ser analizada.

Se destaca, principalmente, la escena donde, mientras ambos juegan al beisbol,    Skip le confiesa su gran secreto: está tratando de crear un humanoide como pareja sexual, una mujer casi perfecta, lo que cree una grave perversión.

Mumford le tranquiliza, le muestra que eso no le convierte en un pervertido, no se centra en lo defectuoso, no se escandaliza, le  hace sentir a Skip que le gusta en su totalidad, como persona, (aunque siempre haya aspectos parciales que se pueden mejorar),  y  además  le cuenta que él tiene un secreto aún  peor, mostrando así también  tolerancia con sus  propios rasgos desvalorizados.

También la historia del personaje Henry Follett es digna de mención y de ser analizada,  Henry es un hombre obsesivo, lleno de fantasías  que atenúan el dolor emocional ocasionado por su historia carencial llena de inseguridades y de baja autoestima.

Este caso nos permite también observar otra” falla ética” del Doctor Mumford, al manifestar abiertamente,  en un momento del proceso, su  rechazo y falta de tolerancia frente a las fantasías que Henry comparte con él, y  ver como rectifica mas adelante,  y utiliza su falla de empatía como una oportunidad para trabajar.

Son muy interesantes cada una de las historias que narra la película, una mujer, compradora compulsiva, un marido histriónico, que lo compra todo, incluida ella, etc.

Con todos ellos, el Doctor Mumford trata de empatizar y a través de sus historias, consigue  sanar también su propia historia,   porque el  tenía también  un gran secreto,  y no era solo el  hecho de no ser realmente un psicólogo, sino otro que no desvelaré po si alguien no la ha visto.

Un abogado rechazado por parte de Mumford a través de una entrevista poco cordial y una madre que vive su presencia en la ciudad como una amenaza para su estructura familiar, serán los encargados de sacar a la luz el pasado oculto de este joven terapeuta, provocando que sea detenido  juzgado y condenado por suplantación de identidad, entre otros cargos.

En la escena final, el propio policía que le conduce a la penitenciaría, sabiendo que era un impostor,  insiste en contarle sus problemas.

Sin olvidar que se trata de  una simpática comedia (magistralmente escrita y dirigida por Lawrence Kasdan), que no pretende presentarnos unos casos desde el punto de vista clínico,ni defender una teoría sobre  cómo hacer psicoterapia, la película   destaca por su sencillez,  por la capacidad de sumergirnos con facilidad en el interior de diversos personajes, y sobre todo nos hace pensar en ¿qué es lo que hizo mejorar  en alguna medida  a todos los  pacientes de Mumford.?

El protagonista decidió trabajar como psicólogo al darse cuenta de que la gente siempre le contaba sus problemas, de que a la gente le gusta que la escuchen,  y parece que él simplemente escucha, en un mundo contemporáneo donde casi nadie escucha a nadie.

La razón de ser de sus terapias parece ser  la misma que la de las terapias psicoanalíticas,  sin embargo,  lo que aquí llama la atención,  es que Mumford no parece saber muy bien que es lo  que hace, por no decir que no tiene ni idea de lo que está haciendo.Solo parece  tener  un talento especial para que la gente le cuente su vida.

Pero quizá es justamente eso lo que  le permite  trabajar sin ninguna idea preconcebida, sin la seguridad de que tenía una comprensión acertada e infalible  de las experiencias de sus pacientes,  solo así  pudo participar activamente de lo que cada uno de sus pacientes iba experimentando.

Y eso hace también que nos identifiquemos con su personaje y podamos complacernos con su sabiduría innata a la hora de conectar con la gente, sin situarse en un plano de superioridad, o de experto, con respecto a los pacientes.

La película ofrece la oportunidad de contemplar la cara trágica de algunos seres humanos con una visión optimista y  contiene un humor latente en cada escena terapéutica, con una sutil crítica al rol tradicional del psicoanalista.

Quizá el éxito de Mumford  fue captar a cada uno de sus pacientes como alguien especial y único, sumergirse en  las  necesidades de cada uno de ellos, y eso , con su capacidad de escucha  empática, le permitió  dar a cada uno justamente  lo que necesitaba, supo cumplir la función que cada paciente necesitaba.

 

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