¿Depresión?: hablemos ..


Quisiera  destacar la importancia que ocupa en nuestras sociedades actuales la depresión.

La depresión es, en la cultura occidental,  la tercer causa de impacto sobre la salud, sobre la calidad de vida ,precedida  por las enfermedades cardiovasculares y las oncológicas.

 

 

 

La depresión genera pérdida de interés en la capacidad de gozar y disfrutar de la vida, falta de deseo para trabajar o estudiar, tristeza y angustia vital y perturba la vida amorosa y sexual, entre otros síntomas.

Es uno de los padecimientos mentales que más pone en riesgo la vida; porque la ausencia de ganas de vivir a veces puede concluir en intentos de  suicidio.

 

 

La depresión puede aparecer en todas las etapas de la vida y de modos muy diversos.

 

 

La más conocida es la que suele sufrirse en la mitad de edad de la vida, sin embargo, hay depresiones en la infancia, en bebés , que fueron muy bien descritas por el pediatra y psicoanalista René Spitz allá por los años cuarenta y a la que llamó depresión anaclítica.

 

 Esta forma de depresión  infantil implica la falta de apuntalamiento afectivo. Hoy sabemos que l@s niñ@s tristes frecuentemente han sufrido algún tipo  de maltrato, abuso , negligencia y/o abandono en el cuidado durante su desarrollo. La incapacidad para disfrutar o jugar en l@s niñ@s es un síntoma de capital importancia y que debemos tratar de         identificar precozmente.

 

Las  historias de abandono y maltrato dejan secuelas en el tiempo ,y  aunque no se  adviertan durante  la infancia, pueden aparecer más tarde, en la adolescencia, en la juventud o  a lo largo de la vida adulta.

 

 

 

 La depresión adolescente es la causa más importante de  intentos suicidas, y  se asocia frecuentemente a conductas autolesivas  y al  consumo problemático de sustancias y/o alcohol, lo cual aumenta los riesgos .

Los adolescentes y jóvenes que sufren depresión no pueden estudiar ni trabajar, tienen muchas dificultades para tener  amigos y  desarrollar vínculos amorosos significativos.El vacío, la desesperanza, la desilusión y el aburrimiento tiñe sus vidas de un gris prolongado, afectando  a su inclusión social y cultural.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Las mujeres, según estudios clínicos , somos más proclives a padecer depresión y durante la etapa puerperal es mucho más frecuente de lo que se sospecha, ya que muchas veces se sobrelleva sin apoyo, sin buscar ayuda, sin tratamiento, se vive con culpa , como si   estar deprimidas en esa etapa fuera algo que no corresponde, que no es legítimo y  que no nos pudiéramos permitir .Esta  tristeza, que se instala después  del parto , puede  y debe ser tratada  , no con psicofármacos sino con apoyo, comprensión y sostén especialmente para las madres jóvenes.

 

 

 

 

 

 

 

 

La depresión que puede aparecer en la tercera edad , generalmente, está asociada a la pérdida de un rol significativo en la sociedad, en el trabajo y en la familia de aquellas personas que envejecen. Es un tipo de depresión que en general tampoco debe ser tratada con psicofármacos sino con inclusión en espacios vitales y ayudándoles a  redescubrir el interés por la vida.

 

 

 

 

 

Las llamadas depresiones endógenas, es decir sin causa aparente, se distinguen de las llamadas reactivas donde sí hay un motivo desencadenante.

Las situaciones de pérdida son las causas más frecuentes de depresiones reactivas: pérdida de amores, trabajos, rupturas en el proyecto de vida,   migraciones forzadas, son situaciones desencadenantes de estos duelos, que a veces se tornan patológicos por su persistencia, su impacto o la perturbación en el normal desarrollo de la vida cotidiana.  

 

Hay acuerdo generalizado entre los clínicos y en las investigaciones científicas en que las llamadas depresiones endógenas, generalmente asociadas a factores genéticos sobre-expresados, mejoran mucho más con la combinación de un tratamiento psicofarmacológico y psicoterapéutico que con cualquiera de estos tratamientos en forma independiente.

 

En las llamadas depresiones reactivas los tratamientos a través de las palabras son mucho más eficaces aun. Las personas  con rasgos de carácter melancólicos, que no es igual a la melancolía como enfermedad depresiva, mejoran  con tratamientos psicoterapéuticos.

 

 

 

El psicoanálisis es una de las técnicas psicoterapéuticas más reconocidas en el tratamiento de estas afecciones.

 

 

 

El mundo en el que vivimos, genera cada vez más  sensaciones de vacío, inestabilidad emocional, desilusiones y cambios  forzados por situaciones socio-económicas, políticas, religiosas, etc. que desencadenan sentimentos de desarraigo y grandes pérdidas.

 

 

 

 

No poder hablar de los sentimientos, carecer cada vez más de palabras que representen a los propios sentimientos ,sume al las personas en un mundo de emociones primitivas donde la tristeza , al igual que otras emociones ,emergen y a veces se desbordan.

Poder  poner las emociones en palabras nos ayuda a reconocer lo que estamos sintiendo, a identificarlo , un paso imprescindible para poder empezar a abordarlo, para desarrollar la habilidad de descifrar lo que sentimos  y porque lo sentimos:     la conciencia emocional.

 

 

La conciencia emocional nos ayuda a develar lo que necesitamos y queremos (o no queremos). Nos ayuda a construir mejores relaciones. Ésto se debe a que el ser conscientes de nuestras emociones nos ayuda a hablar claramente sobre nuestros sentimientos, evitar o resolver mejor los conflictos y superar los sentimientos difíciles con mayor facilidad.

No existen buenas o malas emociones, pero sí  maneras mas o menos eficaces de expresarlas   y de actuar  sobre ellas.

 

 

 Por esto queremos destacar y rescatar el valor del tratamiento a través de la posibilidad de expresar los sentimientos mediante palabras ,realmente ayuda a paliar el sufrimiento, a mejorar nuestra calidad de vida y la de las personas con las que nos relacionamos .

 

 

Es nuestra contribución desde la psicología para promover la salud.